viernes, 5 de enero de 2018

756 días después de Cristina

756 d.C. El Gobierno colocó títulos por 9 mil millones de dólares y amplió el objetivo del año en 15 mil millones Para no querer tomar más deuda, van mal El incremento de la deuda externa fue con bonos a 5, 10 y 30 años. Estos últimos terminarán de pagarse cuando Antonia Macri, la hija menor del Presidente que no quiere endeudar más a la Argentina, cumpla 36 años. “No queremos seguir tomando deuda y obligar a nuestros hijos y nietos a pagarla”, expresó el presidente Mauricio Macri el martes durante una breve interrupción de sus vacaciones. Dos días después, el Ministerio de Finanzas que encabeza Luis Caputo emitió deuda externa por 9000 millones de dólares. Podría haber sido más porque los cuatro bancos extranjeros que coordinaron la operación –Citigroup, Deutsche Bank, HSBC, Santander y BBVA– recibieron órdenes de compra por una suma cercana a los 21.400 millones de dólares. El debut anual de la Argentina en los mercados internacionales se distribuyó en tres tramos: 1750 millones a 5 años, otros 4250 millones a 10 años y 3000 millones a 30 años. Los bonos a tres décadas tienen un cupón de 6,875 por ciento anual y, como se vendieron por debajo de su valor nominal, el rendimiento asciende a 6,95 por ciento. Esos títulos terminarán de pagarse en 2048 cuando Antonia Macri, la hija menor del mandatario argentino, haya cumplido 36 años. La rentabilidad ofrecida por esos papeles es 48 por ciento superior a la reconocida por México el miércoles durante la emisión de un bono con el mismo plazo. “Estamos muy satisfechos con esta nueva emisión, ya que logramos, una vez más, bajar significativamente nuestro costo de financiamiento con las tasas más bajas de nuestra historia. Esto demuestra que los inversores ven con mayor entusiasmo y confianza la situación económica y política del país”, celebró Caputo. Los bonos que vencerán en 2023 ofrecen un cupón de 4,625 por ciento y se vendieron a la par de valor nominal por lo que el rendimiento es idéntico al interés. Los títulos que se amortizan en 2028, por su parte, cuentan con un cupón del 5,865 por ciento pero las ofertas se realizaron por debajo de su valor y el rendimiento asciende a 6 por ciento. Quienes se quedaron con los títulos fueron alrededor de 450 inversores ubicados en su mayoría en Estados Unidos, Europa y Asia. La abultada demanda de papeles argentinos que alimenta el nuevo ciclo de endeudamiento reside en el atractivo rendimiento, que de todas formas se encuentra entre los más elevados del mundo emergente. Un relevamiento realizado por la agencia de información financiera Bloomberg indicó que en 2017 la rentabilidad de la deuda externa argentina solo fue superada por títulos emitidos en Belice. El desmantelamiento de las regulaciones cambiarias, la liberalización de los movimientos de capitales, el pago a los fondos buitre y el renovado vínculo con el FMI forman parte del paquete de transformaciones que también aceitaron el regreso estelar del país a los mercados de deuda externa. Liderado por un grupo de ex directivos de grandes bancos internacionales, el proceso se apalanca, además, en los bajos niveles de deuda heredados del kirchnerismo. “Este financiamiento cubre aproximadamente una tercera parte de las necesidades de financiamiento del 2018 y más del 50 por ciento de las inversiones en infraestructura contempladas en el presupuesto de este año”, sostuvo Caputo, que este año prevee emitir una suma equivalente a 30.000 millones de dólares. A contramano del optimismo oficial, la abultada deuda externa asumida por Argentina a partir del recambio presidencial se destinó a financiar los desequilibrios en la cuenta corriente y la cuenta de capital. Durante los primeros dos años del gobierno de Mauricio Macri el grueso de los dólares obtenidos por el endeudamiento no se utilizaron para el desarrollo económico sino para hacer frente al pago de importaciones, la remisión de utilidades y dividendos de las firmas extranjeras, el financiamiento de los viajes al exterior, la cancelación de los vencimientos de deuda y el abastecimiento de la fuga de capitales. “La administración Macri ha implementado cambios significativos en las políticas y anunció medidas adicionales pero la habilidad para implementarlas de manera exitosa y los eventuales resultados de esos cambios son desconocidos”, sostiene el prospecto preliminar de emisión presentado ayer ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos. El optimista documento actualizó el contenido de la versión enviada al organismo regulador norteamericano a fines de octubre pasado. Las tasas de interés y los poderes de seducción de los funcionarios se complementan con la ofrenda al mercado de medidas de reformas en materia laboral, tributaria y previsional. Frente al acreedor, esas medidas garantizan que el país dispondrá de las divisas necesarias para pagarles. A través del decreto 2/2018 publicado ayer en el Boletín Oficial, la cartera de Finanzas fue autorizada a colocar bonos por una suma equivalente a los 15.000 millones de dólares. La medida representa una ampliación del endeudamiento habilitado para el año pasado. Durante 2017 Caputo podía ofrecer por esa vía hasta 20.000 millones de dólares en los mercados financieros de los cuales se emitieron 13.357 millones de dólares. Por eso, el gobierno dispone de capacidad para emitir hasta 21.643 millones de dólares en títulos de deuda externa regidos por legislación extranjera.

jueves, 4 de enero de 2018

755 días después de Cristina

755 d.C. Fuerte impacto en la tasa de inflación por el tarifazo en el rubro Transporte Las nuevas metas ya son incumplibles Estimaciones de economistas indican que 2 puntos se sumarán a la inflación anual con los anuncios de las fuertes subas en el transporte de pasajeros. La proyección oficial recalibrada en el 15 por ciento queda así nuevamente descalibrada. El ajuste sobre los transportes agregará entre 1 y 2 puntos a la inflación anual. Entre los consultores del mercado y economistas de ámbitos académicos ya estimaron que en 2018 se acumulará una suba de precios cercano a 22 por ciento. Aseguraron a este diario que por segundo año consecutivo las metas de inflación, que se fijaron en 15 por ciento, serán superadas en más de 7 puntos porcentuales. Los desequilibrios macroeconomías y la falta de coordinación del equipo económico son algunos de los elementos que se mencionaron para explicar la dificultad para bajar la inflación. Mencionaron que la suba de los transportes no es aislada sino que ocurre en un panorama de subas generalizadas de otros servicios y bienes, lo cual potencia la inercia inflacionaria y lleva a que muchos comerciantes realicen remarcaciones preventivas. Grandes cadenas de supermercado ya comenzaron a ajustar 5 por ciento al mes los precios de góndola. El transporte tiene un impacto importante en la canasta de consumo de la población. En particular, en el Gran Buenos Aires. El Indec detalló que representa un 11,6 por ciento de los gastos de un individuo en el área metropolitana. Se trata del segundo rubro con mayor ponderación en la canasta. El primero es el de Alimentos, con un peso del 23,4 por ciento. Prendas de vestir y calzado junto con Salud y Educación son otros de los rubros relevantes en materia de gasto de los hogares. Esto explica por qué la suba de los boletos de los transportes se evita en los años electorales, puesto que es un alza de los precios que el usuario siente en el día a día y no una vez al mes cuando le toca hacerse cargo de la factura de un servicio como, por ejemplo, la telefonía. El año pasado, en que se disputaron las elecciones de medio término, no se anunciaron subas del transporte, lo que hace que este año se lancen subas más importantes. “La suba de los transportes no llega sola. Ocurre junto a aumentos en los combustibles, en las tarifas, en los peajes y muchos otros servicios y bienes. Todo esto multiplica el impacto sobre la inflación. Es una combinación. Transporte y logística incrementan los costos de muchas actividades y llevan a acelerar las remarcaciones”, mencionó Arnaldo Bocco, director de la carrera de Economía de la UMET. Aseguró que diciembre cerró con una suba de precios de entre 2,5 y 3,0 por ciento. “Para 2018 la inflación estará cerca de 22 por ciento. No baja del 20. Otra vez cerrará el año con unos 7 puntos por arriba de la meta inflacionaria del equipo económico”. El economista aseguró que en a partir de diciembre se aceleraron las remarcaciones. “Los supermercados vienen subiendo en las góndolas a ritmo de más del 3 por ciento. Algunas grandes cadenas extranjeras ya remarcan al 5 por ciento”, indicó. La lectura es que hay importantes errores de diagnósticos para conseguir bajar los precios. “A nivel macroeconómico hay mucho desorden. El equipo económico no aplica políticas que tengan una mínima coordinación y esto genera problemas. En 2017 la falta de coordinación fue incluso más palpable que la observada en 2016”, cerró. Ecolatina fue una de las consultoras que arriesgó cuál será el impacto de la suba de los transportes en la inflación. Aseguraron que para Capital Federal y el Gran Buenos Aires las nuevas tarifas de transportes aportarán 2 puntos porcentuales al nivel general de los precios, lo cual se concentrará en febrero y en abril.

miércoles, 3 de enero de 2018

754 días después de Cristina

754 d.C. Las subas del transporte, combustibles, luz, gas, peajes, celulares, prepagas y alimentos dejan en offside al BCRA Con tantos aumentos, la nueva meta ya es vieja El objetivo de una inflación de 15 por ciento este año quedó desactualizado cuando recién van dos días de enero, según el consenso de economistas de distintas tendencias. Hoy se anuncia la suba de colectivos y trenes. Por Javier Lewkowicz Página 12 El verano se proyecta caliente en materia de precios, con subas en colectivos y subtes, peajes, naftas, luz y gas, celulares y prepagas. Además está el probable impacto de la suba del dólar sobre los precios. De entrada, las consultoras advierten que la proyección oficial del 15 por ciento de inflación para 2018 es de casi imposible cumplimiento. En este marco, los gremios apuntan a una recomposición salarial en paritarias que también supera a la pauta del BCRA. Las únicas herramientas de control de precios por parte del Gobierno son las elevadas tasas de interés, que atentan contra la producción, y el retraso cambiario. El Ministerio de Transporte anuncia hoy la suba en el transporte público. Según el Indec, el capítulo transporte es el de mayor peso en el índice de precios minoristas, del 0,29 punto porcentual para GBA, por encima de alimentos y bebidas (0,24 punto). Luego de una suba del 100 por ciento a comienzos de 2016, el Gobierno mantuvo estable el precio del transporte, con lo cual debió aumentar las partidas de subsidios en este capítulo. El plan oficial de achicar el gasto y la reciente presión del FMI en el mismo sentido alientan las subas tarifarias. Los aumentos en el transporte comenzarán a sentirse en los bolsillos desde febrero. El pasaje mínimo de colectivo subiría de 6 a 8 pesos en una primera etapa y el más usado, de 6,50 a 9, en tanto a fin de año llegaría a 13 pesos. El tren pasaría de 4 a 6 ahora y luego llegaría a 8, y el subte iría de 7,50 a 9,50 pesos, aunque esta última tarifa la determina el gobierno porteño. El ministro Dietrich informará además cómo será el nuevo sistema de pasajes multimodal, con un 25 por ciento de descuento en el segundo viaje dentro de un plazo de dos horas. Otro aumento de amplia repercusión inflacionaria es la nafta, que sigue la marcha del dólar y la cotización internacional del crudo bajo el nuevo esquema de desregulación que impuso el Gobierno. Raúl Castellano, titular de la Cámara de Expendedores de Combustible (CEC), adelantó ayer que el alza será de entre el 6 y el 7 por ciento, aunque las petroleras dejaron trascender que sería del 5 por ciento. El servicio de peajes porteños aumentó esta semana entre 36 y 83 por ciento para las autopistas 25 de Mayo, Perito Moreno e Illia a partir de la autorización judicial a un incremento que originalmente fue aplicado a comienzos de 2017. A partir de este mes las empresas de telefonía celular aplican una suba del 12 por ciento en los abonos y desde el 1º de febrero suben las cuotas de las prepagas un 4 por ciento. En febrero se aplica también el segundo tramo de aumento de las tarifas de electricidad (el primero fue en diciembre) en un 24 por ciento y un 15 por ciento subiría la factura de gas a instancias del Ministerio de Energía. “Los fabricantes empezaron a tantear para mandar nuevas listas de precios en las próximas dos semanas por la suba de las naftas y la expectativa de paritarias más altas”, relató un supermercadista a este diario. Habría subas de las empresas Quilmes, Coca-Cola, Unilever, Mondelez y Arcor. “Enero es un mes estacionalmente alto por turismo y esparcimiento. Está el tema de las naftas y además se produjeron subas de transporte en varias ciudades del Interior, lo que posiblemente tenga algún impacto en el IPC-Nacional. No es un escenario consistente con la nueva meta del 15 por ciento anual”, explicó a este diario Martín Vauthier, de la consultora Eco Go. Dante Sica, director de Abeceb, consideró que “el primer trimestre será caliente en tema precios”. “Las subas de servicios estaban relativamente contempladas en las estimaciones previas. Hoy, la expectativa inflacionaria para todo el año está cerca del 18 por ciento”. Sica detalló que “en el caso de la luz y el gas el impacto en la inflación general este año debería ser algo menor que en 2017 porque tiene impacto en residenciales y no en comercios e industrias, que pagan mayormente el costo de generación”. “Es difícil que cumplan con la meta planteada para 2018. A corto plazo, es esperable una aceleración de la inflación a partir del nuevo nivel de tipo de cambio, el aumento en rubros como transporte y otros servicios que afectan la estructura de costos. El cambio en la meta se explica porque el Gobierno iba hacia un tercer año consecutivo de no cumplir con la meta inflacionaria. El primer año fue 41 por ciento versus un 25 por ciento estipulado y en 2017 hubo una brecha de 7 u 8 puntos. Me pareció lógico mover la meta pero peligroso hacerlo en este momento, con el dólar escalando y con un Banco Central no interventor”, indicó Mariano De Miguel, director del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) de la UMET. “Son meses cargados de aumentos. La primera estimación de inflación para enero es de 1,7 por ciento, pero todavía falta mucho. 2018 va a ser parecido a 2017 en materia de inflación, aunque con un nivel más bajo”, dijo Gabriel Zelpo, de Elypsis. “Esperamos un primer trimestre en torno al 2 por ciento mensual de inflación. Las perspectivas de cumplimiento de la meta del 15 por ciento son muy bajas a menos que haya una brutal recesión, cosa que no es probable. En primer lugar, hay un factor inercial y una inflación de costos de las empresas que es innegable. También hay inflación importada por la suba de los precios que compramos del exterior”, explicó Sergio Chouzas, de la Universidad de Avellaneda.

753 días después de Cristina

753 d.C. Mientras aumenta el transporte, bajan las retenciones a la soja El Gobierno avanza en la reducción de impuesto para el campo, ya beneficiado con la suba del tipo de cambio en diciembre. El Gobierno anunciará este martes un nuevo aumento del transporte público, que sería en dos tramos y superaría el 100%. Además, los supermercados remarcarán sus productos hasta un 12 por ciento. Pero no todos reciben malas noticias, ya que Macri avanzará en su promesa de campaña y comenzará a reducir las retenciones a la soja. Mientras el boleto mínimo de colectivo pasaría de 6 a 8 pesos en febrero en el área metropolitana, para luego subir a 13, el sector agroexportador tendrá una rebaja de medio punto porcentual de las retenciones a la oleaginosa, y así será hasta diciembre de 2019. Actualmente, los derechos a la exportación de la soja se encuentran en 30%, luego de una baja de 5 puntos dispuesta en diciembre de 2015. Así, el impuesto que sostuvo el funcionamiento del Estado durante los últimos años bajará todos los meses durante los próximos dos años, y cerrará en 2018 con una alícuota de 24 por ciento y de 18 en 2019. Inicialmente, el Gobierno había prometido bajar 5 puntos por año hasta su total eliminación, pero por el alto déficit fiscal se vio obligado a prolongar el plazo para eliminar ese impuesto. En paralelo, propone una reducción del 5% en términos nominales a los subsidios al transporte lo cual, sumado al efecto de la inflación, impulsa a una nueva suba del transporte público, que llegaría así a ser un 333% más caro que hace dos años. En paralelo, el Gobierno dispuso la eliminación de los aportes patronales para los salarios de hasta 12 mil pesos, los cuales sirven para financiar a la supuestamente quebrada ANSES, y aumentó los aportes previsionales que deben pagar las empleadas domésticas.

752 días después de Cristina

752 d.C. Encuesta exclusiva: El setenta por ciento es pesimista acerca de la situación económica Un año con malas expectativas Por Raúl Kollmann Página 12 El gobierno termina el año con una preocupante caída en las expectativas: siete de cada diez argentinos ven mal la situación económica del país y casi seis de cada diez también evalúan como negativo el panorama en su propio hogar. A esto se agrega que la mirada sobre las cuestiones más decisivas son pesimistas, incluso más pesimistas que hace un año y muchísimo más pesimistas que al principio de la gestión de Mauricio Macri. Sólo un 25 por ciento de los ciudadanos cree que vendrán inversiones, más de la mitad asegura que la inflación va a empeorar y que también será negativa la evolución de los salarios, el desempleo y la inseguridad. El mal clima con el gobierno pegó un fuerte salto con la reforma previsional, es decir el golpe a los jubilados. Eso hizo crecer el descreimiento y llevó al propio presidente a tener números negativos en su evaluación. Los que opinan mal o muy mal del primer mandatario superan con amplitud a los que opinan bien o muy bien. Las conclusiones surgen de una amplísima encuesta nacional, realizada en exclusivo para PáginaI12 por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), la consultora que lidera el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistaron, telefónicamente, 1828 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. Este diario y el CEOP realizan la encuesta de fin de año desde hace casi una década. “Este fue un año muy particular –analiza Bacman– donde se llevaron a cabo elecciones legislativas de medio término. Y con el triunfo como su principal logro, los funcionarios del oficialismo tomaron la decisión de aprovechar la victoria para instalar un nuevo ajuste y al mismo tiempo las reformas en el ámbito previsional, laboral, impositivo y fiscal. La secuencia es conocida: nuevo aumento de tarifas de servicios públicos, combustibles, transporte y corrida del dólar. Todo esto le generó un contexto adverso en la opinión pública y lo cierto es que el gobierno está pagando un altísimo costo por estas nuevas políticas de ajustes y reformas. Tras los incidentes y la aprobación de la nueva Ley Previsional, una encuesta publicada una semana atrás por PáginaI12 reveló que la imagen positiva del presidente cayó nueve puntos”. En este diciembre, hay un 70,6 por ciento que ve mal la economía del país y un 57,4 por ciento que ve en forma pesimista la situación en su hogar. Eso dio lugar a que Bacman realice un cruce más que interesante entre los dos parámetros. Así definió cuatro franjas: Beneficiados, representan al 30.2 por ciento de la muestra y son los que poseen una evaluación positiva en ambas variables (nacional y personal). Optimistas, sólo el cinco por ciento. Ven bien la economía del país, aunque es negativa su situación personal. Pesimistas, redondean un 13,2 por ciento. Al país no lo evalúan tan bien; a ellos sí. Aún tienen una aprobación de gestión del gobierno por encima del promedio general. Perjudicados. Es el segmento con mayor peso porcentual: 51,7 por ciento. Visualizan todo mal, tanto la economía del país como su economía personal. La aprobación del gobierno de Cambiemos es realmente muy baja (apenas 13 por ciento opinan bien o muy bien) y se convierten en los más críticos, con principal anclaje en la economía. Sin dudas, el crecimiento de este segmento es el principal peligro que la actual gestión debe afrontar en el futuro. Es el segmento potencialmente más refractario si la economía no mejora. Pero, además, vuelve a poner sobre la mesa el concepto de que la administración Macri beneficia especialmente a los ricos y a la clase media alta, dejando en una situación difícil a la mayoría. Salarios e ingresos en 2018 “Este fue un año muy particular –analiza Bacman– donde se llevaron a cabo elecciones legislativas de medio término. Y con el triunfo como su principal logro, los funcionarios del oficialismo tomaron la decisión de aprovechar la victoria para instalar un nuevo ajuste y al mismo tiempo las reformas en el ámbito previsional, laboral, impositivo y fiscal. La secuencia es conocida: nuevo aumento de tarifas de servicios públicos, combustibles, transporte y corrida del dólar. Todo esto le generó un contexto adverso en la opinión pública y lo cierto es que el gobierno está pagando un altísimo costo por estas nuevas políticas de ajustes y reformas. Tras los incidentes y la aprobación de la nueva Ley Previsional, una encuesta publicada una semana atrás por PáginaI12 reveló que la imagen positiva del presidente cayó nueve puntos”. En este diciembre, hay un 70,6 por ciento que ve mal la economía del país y un 57,4 por ciento que ve en forma pesimista la situación en su hogar. Eso dio lugar a que Bacman realice un cruce más que interesante entre los dos parámetros. Así definió cuatro franjas: Beneficiados, representan al 30.2 por ciento de la muestra y son los que poseen una evaluación positiva en ambas variables (nacional y personal). Optimistas, sólo el cinco por ciento. Ven bien la economía del país, aunque es negativa su situación personal. Pesimistas, redondean un 13,2 por ciento. Al país no lo evalúan tan bien; a ellos sí. Aún tienen una aprobación de gestión del gobierno por encima del promedio general. Perjudicados. Es el segmento con mayor peso porcentual: 51,7 por ciento. Visualizan todo mal, tanto la economía del país como su economía personal. La aprobación del gobierno de Cambiemos es realmente muy baja (apenas 13 por ciento opinan bien o muy bien) y se convierten en los más críticos, con principal anclaje en la economía. Sin dudas, el crecimiento de este segmento es el principal peligro que la actual gestión debe afrontar en el futuro. Es el segmento potencialmente más refractario si la economía no mejora. Pero, además, vuelve a poner sobre la mesa el concepto de que la administración Macri beneficia especialmente a los ricos y a la clase media alta, dejando en una situación difícil a la mayoría. Ya está dicho que la esperanza es lo último que se pierde. Ahí está el peligro que afronta la Casa Rosada este fin de año: cayeron mucho las esperanzas. No está la percepción, como hace dos años, de que vendrán inversiones, por ejemplo. La caída es abrupta. En diciembre de 2015 el 56,6 por ciento de los argentinos eran optimistas en cuanto a la llegada de inversiones. En diciembre de 2016 los optimistas cayeron a 27,9 y en este diciembre volvieron a caer a un nivel bajísimo: 25,4 por ciento. Se trata de un número muy negativo para un gobierno cuyo eje central de comunicación es transmitir que se pasa por momentos de ajuste pero que luego vendrán las inversiones. La misma importancia tiene la cuestión del empleo. El 51 por ciento de los consultados dice que la posibilidad de conseguir trabajo va a empeorar en 2018 y algo similar sucede con la inflación (54 por ciento afirma que va a empeorar). En paralelo, el escepticismo abarca a la inseguridad y a los conflictos sociales. En ambas cuestiones la mayoría de los ciudadanos sostienen que en 2018 la perspectiva es a empeorar. Una de las mayores decepciones tiene que ver con los salarios. El ciudadano común percibe con claridad que el gobierno presiona hacia la baja, tal como hizo con las jubilaciones. Eso explica que el 57 por ciento de los consultados opine que la situación de los salarios estará peor en 2018. Eran mas optimistas hace un año, pero hoy tienen pocas expectativas en materia salarial. Esto se evidencia en que apenas el 33 por ciento de los encuestados cree que los conflictos sociales de 2018 no van a crecer, comparados con los de 2017. Una amplísima mayoría opina lo contrario, que va haber más conflictos y extendidos a todos los temas: salarios, despidos, tarifas y, en especial, las tarifas del transporte. Habrá que ver cómo la Casa Rosada renueva un set de esperanzas y tal vez promesas. Está claro que ha tenido un mal diciembre y cierra el 2017 con la devaluación de lo que hasta ahora era su mayor activo: las expectativas.

751 días después de Cristina

751 d.C. Deseo de Cristina: "No vayamos más para atrás. Vayamos para adelante. Seamos inteligentes, amplios y solidarios para lograr esto. Unidos vamos a lograr tener un mejor 2018. Ese es mi deseo".

750 días después de Cristina

750 d.C. Comunicado del bloque de Senadores FPV-PJ Unidad Ciudadana ☀December 30, 2017 Los senadores del bloque FPV-PJ expresamos nuestro rechazo al plan sistemático desplegado por el Poder Ejecutivo Nacional de continuar criminalizando la protesta social, judicializando la política y sometiendo a los más de 45 millones de argentinos y argentinas a vivir en un Estado sin derecho. Esta vez, el Gobierno de Macri denuncia penalmente a 11 diputados nacionales de la oposición, utilizando acusaciones absolutamente mentirosas acerca de lo sucedido el pasado 14 de diciembre en oportunidad del debate de la Ley de Ajuste a los Jubilados, en una sesión en la que el oficialismo no consiguió el quórum. Este es un hecho inédito e inadmisible para la historia democrática de nuestro país y constituye, de por sí, uno de los atropellos institucionales más peligrosos que ha cometido el Gobierno de Mauricio Macri. Los hechos cristalizan una realidad completamente distinta a la mentira con la que el Gobierno de Macri engaña para realizar su denuncia y para intentar tratar de ocultar la brutal represión desplegada bajo las ordenes de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. En aquélla jornada se vivió una represión de la cual no hay memoria desde el regreso de la democracia. Fueron mas de 10 horas de represión que dejaron un saldo de más de 45 detenidos y 7 diputados nacionales heridos por el accionar de las fuerzas de seguridad. Existe un registro audiovisual que resulta abrumador. Tanto medios de comunicación como ciudadanos de a pie pudieron registrar los acontecimientos, dando muestra que los diputados ejercieron efectivamente su rol de representantes del pueblo, dentro y fuera del Congreso, exigiendo a las fuerzas de seguridad que tuvieran un comportamiento democrático hacia la ciudadanía. Es tan descabellado el atropello del Poder Ejecutivo Nacional, que la denuncia realizada involucra a diputados que ese día fueron agredidos físicamente por las fuerzas de seguridad que actuaron en abuso de su función. Por ello, al día siguiente de la brutal represión, el Presidente del Bloque FPV-PJ, junto a los diputados nacionales Martín Doñate y Rodolfo Tailhade, denunciaron penalmente a los responsables del operativo represivo. Nuevamente estamos ante una fuerte amenaza de cercenar la representación popular en el Parlamento recurriendo a métodos, procedimientos y formas que queríamos y creíamos definitivamente desterradas de la política argentina, cuyo objetivo central es criminalizar a la protesta social y amedrentar a las voces que no se someten al diseño de oposición que pretende imponer el Gobierno. Seguiremos cumpliendo el rol de oposición para el cual hemos sido elegidos a través del voto popular, rechazando toda acción represiva que pretenda cercenar voces, criminalizar la protesta social, judicializar la política y desacreditar a toda aquella oposición que no sea a la medida del Poder Ejecutivo, que no sea una oposición de a la medida de Olivos.