martes, 21 de mayo de 2019

1259 días después de Cristina

1259 d.C. Las claves de la manipulación del caso por el que se juzga a CFK Una causa con un solo objetivo El juicio oral que arranca este martes es un punto alto de una causa que fue esencialmente una manipulación política desde el primer momento. Basta revisar el historial del expediente y mirar las supuestas pruebas. Por Raúl Kollmann El juicio oral que arranca este martes es un punto alto de una causa que fue esencialmente una manipulación política desde el primer momento. Basta revisar el historial del expediente y mirar las supuestas pruebas. Javier Iguacel, frustrado candidato en 2015 a intendente de Capitán Sarmiento, Provincia de Buenos Aires, fue designado titular de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) el 12 de enero de 2016. Furibundo anti-K firmó al día siguiente, 13 de enero, su resolución número 1. Se ordenó una auditoría de las obras viales, no de los 24 distritos del país, sino de uno solo: Santa Cruz. De entrada nomás quiso ir contra el kirchnerismo. Por supuesto que no falto el Marcelo D’Alessio style: argumentaron que hubo una denuncia anónima. A los dos ingenieros y al contador que actuaron como auditores se les dieron 15 días hábiles para investigar las 81 obras que se hicieron en Santa Cruz entre 2003 y 2015. Los tres profesionales dijeron que era imposible analizar bien 81 obras en ese tiempo, porque eso requería una inspección ocular y el análisis de todos los datos. Eran muchas obras y a considerable distancia unas de otras. El 26 de marzo de 2016 presentaron el informe con la siguiente conclusión: “no se evidencias deficiencias constructivas de relevancia, como así tampoco tareas que hayan sido certificadas sin ejecutarse…”. Es decir, no se pagó nada que no haya sido construido. Pero, además, los tres ingenieros que hicieron el informe a pedido del gobierno de Cambiemos declararon en la causa como testigos. González Oría fue categórico: “lo que figuraba como pagado estaba hecho”. Romero coincidió: “no hubo ninguna falsa certificación de obra a consecuencia de la cual se haya autorizado indebidamente un pago”. Romero invocó también el trabajo de auditoria: “si nos ceñimos estrictamente a los aspectos técnicos que formaron parte de la encomienda que me fue asignada, y observamos que los desajustes no fueron relevantes con relación a las respectivas obras, estamos hablando de desajustes del 0,1 por ciento”. Pese a la conclusión, Iguacel presentó la denuncia penal el 26 de abril de 2016. La instrucción quedó a cargo del fiscal federal Eduardo Taiano. Taiano pidió una prueba elemental: que se realice una pericia con la participación de todas las partes. Eso motivó que lo sacaran de la causa, aunque usaron otros argumentos para disimular su apartamiento. En su lugar entraron el fiscal Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, éste último de familia íntimamente ligada a la Casa Rosada. En tres años no se hizo ninguna pericia, como la que se le reclamó en forma permanente al juez Julián Ercolini. Este verdadero fraude es el que explica que la causa tenga tres años y no exista pericia alguna. Los fiscales realizaron un cálculo delirante para justificar la acusación de que hubo sobreprecios. Dijeron Pollicita y Mahiques que tres tramos de la realización de la Ruta 3 son el ejemplo de los sobreprecios. Sostuvieron que los presupuestos de las empresas de Báez totalizaban 2.800 millones de pesos y en cambio con las nuevas licitaciones, durante el macrismo, las empresas que ganaron con sus ofertas, presupuestaron 1.900 millones. De eso, los fiscales concluyeron que Báez tenía un sobreprecio de 928 millones de pesos, es decir un sobreprecio del 64 por ciento. Las defensas, en especial la del ex titular de Vialidad, Nelson Periotti, demostraron que el cálculo fue burdo. Que los fiscales no tuvieron en cuenta que en la nueva licitación no se debía construir la totalidad de los tramos porque ya la empresa de Báez había construido buena parte. Lo que el santacruceño facturó por esas partes ya hechas sumó algo más de 803 millones de pesos y esas obras por supuesto que no entraron en la nueva licitación porque estaban construidas. Es decir que no existía el sobreprecio de 928 millones, sino que la diferencia era 125 millones. Pero las defensas no convalidaron para nada esa diferencia: sostuvieron que fue dibujada por el macrismo mediante actualizaciones y cálculos sin ningún control. Una acusación insólita del proceso fue que se hicieron demasiadas rutas en Santa Cruz, algo por lo que acusan a CFK. En total, se destinó a esa provincia el 11 por ciento del presupuesto de Vialidad, siendo que Santa Cruz ocupa el 12 por ciento del territorio nacional. Pero lo más serio es que las obras fueron votadas en el Congreso Nacional. O sea que se pretende acusar a la ex mandataria por las leyes de presupuesto aprobadas por diputados y senadores. Otra acusación del expediente tiene que ver con que distintas empresas de Lázaro Báez ganaron 52 de las 81 obras de Santa Cruz. Periotti, ex titular de Vialidad, demostró que lo mismo ocurrió en todas las provincias. Las que son locales suelen ganar un alto porcentaje de las obras porque allí tienen el personal y las maquinarias. Y, además, a Santa Cruz son pocas empresas que quieren ir: hay que trasladar el personal y la maquinaria 1.800 kilómetros, trabajar en condiciones climáticas muy difíciles y los costos son mucho más altos que en la mayoría de las provincias. Respecto a la concentración de las obras en pocas empresas, Periotti explicó que durante el kirchnerismo, en Provincia de Buenos Aires se hicieron 455 obras por 26.000 millones de pesos, pero cuatro empresas hicieron obras por 17.000 millones. En Tucumán se hicieron obras por 2.500 millones, pero tres empresas se quedaron con las licitaciones por 1.500 millones. Y así ocurre en todos los distritos. Una de las objeciones fue el atraso en las obras, aún cuando nunca se pagó nada que no estuviera terminado. Esto es lo que declaró el auditor González Oría, designado por el macrismo: “un atraso en una obra es algo totalmente normal, en cualquier lugar y con cualquier empresa. Hay motivos para una demora en una obra que son justificables, como puede ser un fenómeno climático, problemas con la provisión de materiales, es algo normal y, en Santa Cruz, es algo más normal todavía, por el tema de las distancias, a veces no hay asfalto”. Pero también resultó que los atrasos surgieron porque aparecieron caños de YPF, cables de alta tensión, tierras ocupadas que hubo expropiar. O sea atrasos no adjudicables a las empresas constructoras, la de Báez y las otras. Este diario publicó un análisis hecho por el Sindicato de Vialidad de una obra vial realizada por el macrismo en la ruta 8. Se presupuestó en 285 millones a fines del gobierno de CFK. En la actualidad el monto a pagar por la obra es de 2.500 millones pesos, un 877 por ciento de aumento, por inflación, pero sobre todo por cambios en el recorrido. La obra tiene dos años de atraso, debió terminarse en junio de 2017. La constructora es la del Grupo Macri, Iecsa. La orfandad de pruebas fue tan notoria que la Casa Rosada y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tuvieron que recurrir a Leonardo Fariña. Le guionaron lo que tenía que decir y lo tuvieron que entrenar. Los fiscales dijeron en off the record que los dichos de Fariña no fueron decisivos. Lo cierto es que está citado como testigo, o sea que parece que lo necesitan, aunque en la causa de Dolores se desnudó toda la maniobra. A las apuradas, el Tribunal Oral Federal mandó a peritar cinco de las 52 obras cuestionadas. O sea que acusan por 52 y no se determina si hay delito en las 52, sólo en cinco. La semana pasada, viendo el naufragio del juicio, los magistrados le ordenaron a los peritos terminar el trabajo el 10 de junio. Los profesionales sostienen que es imposible culminar antes de julio o agosto. El escándalo alrededor de la resolución de la Corte Suprema y luego la marcha atrás motivó una feroz ofensiva sobre los peritos, que venían trabajando con tranquilidad. Ahora hay furia por los tiempos y por los contenidos del estudio. Cada paso que se dio en estos tres años se motivó en la política de persecución, no en la búsqueda de lo que pasó con las obras. Desde la denuncia de Iguacel en adelante se manipuló el expediente con el único objetivo de condenar a Cristina Fernández de Kirchner. Hubo tanta manipulación que ni siquiera se ocuparon de buscar en serio alguna prueba.

lunes, 20 de mayo de 2019

1258 días después de Cristina

1258 d.C. Reportaje exclusivo Alberto Fernández: "No hay nada más destructivo que el macrismo en el poder" El candidato que encabeza la fórmula con Cristina Fernández de Kirchner de vice dijo que hay periodistas que “no se enteraron de que la Segunda Guerra terminó”, que “las puertas están abiertas para Massa” y contó la trastienda de la oferta que le hizo CFK Por Nora Veiras y Mario Wainfeld Alberto Fernández recibe a PáginaI12 en su departamento de Puerto Madero. Luce sereno, tanto que llama la atención. Se concentra en el reportaje, no toma agua ni café, no desvía la mirada hacia el aparato de televisión encendido aunque silenciado. Acepta tranquilo los módicos pedidos de los fotógrafos. Sonríe, contesta como si no pensara, recurso propio de quien está habituado a los reportajes. Mientras cae la noche del sábado asume fuera de micrófono que durmió poco pero no apura la conversación ni la despedida. Se emociona en algún momento, cuando se le pregunta si se emocionó. Para un espectador distraído parecería más un dirigente que analiza la movida de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner que el candidato que nadie esperaba, ni siquiera él mismo. -Parece que el orden de los factores altera el producto ¿no? -Parece que para muchos ha sido así. La realidad ha sido una cosa sorpresiva. Cristina tenía todas las condiciones para llegar a la presidencia y para competir y decidió acompañarme. La verdad que habla muy bien de Cristina. -¿Por qué habla tan bien de Cristina? -No siempre en la historia se dan casos de alguien que puede llegar al poder deje ese lugar en este caso en favor mío. La concibo como un hecho generoso para servir al conjunto. Había muchos motivos para que ella siguiera y prefiere dejarle el lugar a otro porque piensa que puede ser mejor para el proceso colectivo. -¿Lo hubieras hecho en su lugar? -Francamente no lo sé. Tengo siempre un espíritu constructivo, concibo a la política como un acto de construcción permanente, siempre me postergué. No hice nada por ser candidato. Cuando empecé toda mi tarea de tratar de unir las partes, me autoimpuse la idea de no ser candidato para poder hablarle a todos de la importancia de la unidad y que nadie piense que quería ser yo. Había muchos motivos por los cuales Cristina podía pensar en volver. Cristina postergó todo y cuando todos le decían y todos me decían 'esta idea de la Cristina cambiada que vos propones es falsa'. La verdad es que Cristina se cansó de dar pruebas de que hay otra Cristina que no es una Cristina con nuevas convicciones es una Cristina, más madura. Una Cristina a quien las cosas que han ocurrido en los últimos años le fueron templando su espíritu y hoy le permiten tomar distancia muchas veces las decisiones inmediatas y tomar una mejor decisión. No digo que yo haya sido la mejor decisión porque sería muy, muy loco de mi parte. Pero sí digo --como me lo dijo-- que creía que en el tiempo que venía yo, que tenía un mejor diálogo con muchos sectores, podía ayudar más que ella al frente de la fórmula. Si ella me hubiera dicho que la acompañe en la fórmula le hubiera dicho que sí encantado, pero nunca me lo planteó. Me lo planteó en estos términos. -Hace un tiempo decías que sin Cristina no se puede y que con Cristina sola no alcanza que había que buscar algo así como el eslabón perdido entre el peronismo y el kirchnerismo ¿vos sos ese eslabón perdido de alguna forma? -No lo sé, francamente no lo sé. Lo que vi en este año, que fue una de las cosas que me llamó la atención de Cristina, es que es la única política que en el último año ha crecido sostenidamente día a día en las encuestas. Yo no estaba en competencia y yo creo que la selección tiene que ver con que ella pensó que yo podía ser en esta instancia. Para mí es una inmensa tranquilidad que Cristina esté en la fórmula porque Cristina es el centro de la política argentina. Todas estas ideas de sacarla del escenario político me parecieron delirantes porque nada hubiera sido gobernable sin Cristina en el centro de la decisión también. -¿Cuando te reeconstraste con ella? -En diciembre del 2017. Pasaron nueve años sin vernos, casi 10, ese tiempo hizo que el reencuentro haya sido un reencuentro donde recuperamos la amistad que habíamos tenido, el afecto, donde saldamos todo lo que nos cuestionamos, lo que nos permite trabajar con mucha confianza el uno con el otro. Me emocionó mucho, mucho, el ofrecimiento de Cristina. La conocí casi antes que a Néstor y tejí un vínculo de amistad, después el cariño que tuve con Néstor fue inconmensurable. Tanto fue así que los pingüinos me decían que yo era un Cristino. Me pasó lo que le pasa a muchos argentinos, que se pelearon entre amigos porque la política no los ponía de acuerdo. La diferencia es que era una discusión entre una presidente y un jefe de gabinete que eran amigos, pero teníamos los dos esa envergadura institucional. Fue muy cruel lo que nos pasó. Yo no la pasé bien estos casi diez años, pero el reencuentro fue enorme. Todos hicieron la lectura del reencuentro político y nadie hizo la lectura del reencuentro humano. Eso es lo que más valoro y me encantó ayudarla en este tiempo a salir del lugar en la que la estaban poniendo. Hoy (por ayer) volví a hablar con ella después de ver el video y me volví a emocionar y sólo le dije 'Gracias, gracias por la amistad que pudimos recomponer'. Además del desacomodamiento y la estupefacción del oficialismo, salió Hernán Lombardi a decir que esto era volver a Cámpora al gobierno Perón al poder, lo cual terminó en la dictadura. Después el presidente Macri consideró que la fórmula de ustedes sería volver a la autodestrucción del país... -Lo que Macri dice es pueril porque nada es más destructivo para la Argentina que el macrismo en el poder. Lombardi habla con la superficialidad que hablaba cuando era parte del grupo sushi, no le asigno importancia sinceramente. Ni Cristina es Perón ni yo soy Cámpora y además Cristina lo sabe porque un día renuncié y estuve diez años confrontando políticamente. Lo que a muchos les cuesta entender es que dos personas que se aprecian y se valoran y se respetan un día pueden encontrar un punto de acuerdo para trabajar juntos como trabajaron años antes. Que Cristina me acompañe a mí me da mucha fuerza. Estoy seguro que nada de lo que tenga que hacer va a entrar en contradicción con Cristina, nada porque sé cómo piensa, todo lo demás son fantasmas que van a levantar. Soy el mismo Alberto Fernández que elogiaban cuando yo la cuestionaba a Cristina y que ahora que me acerco a Cristina me han convertido en un demonio para ellos pero no es mi problema. Es un problema de ellos que deben resolver con un psicólogo. -Una vez que Cristina te confirmó, ¿con quién lo hablaste? -Con nadie porque hicimos un pacto de silencio con Cristina y nos dijimos que la cosa muriera en nosotros dos porque esto ocurrió un miércoles a la tarde y la idea de Cristina era hacerlo, como lo hizo, el sábado. Y teníamos que pasar ese jueves y ese viernes en silencio. Fueron dos días larguísimos para ver además donde me sentía muy mal con muchos amigos y muchos compañeros porque me hablaban y yo les tenía que hablar como si nada iba a pasar y estaban pasando cosas, diría Macri. -¿Dudaste? -Yo le contesté en el acto que estaba dispuesto pero le pedí que lo piense, que ella lo pensara. Le dije que estaban dadas todas las condiciones para que ella lo sea. Le dije 'Hicimos un trabajo durante todo este año y medio que te volvió a poner en carrera' y tuvo una respuesta que me gustó mucho, me dijo: 'Es todo ese trabajo que hicimos lo que me da la libertad de hacer lo que estoy haciendo'. Y me dejó un poco sin argumentos pero aún así le dije 'pensalo'. El jueves nos vimos y le pedí que vuelva a pensar y me dijo: 'Ya lo hablamos', como diciendo cuántas veces querés que lo hablemos. Ayer a la noche (por el viernes) me invitó a su casa y me mostró lo que iba a decir. -A partir del anuncio, Felipe Solá y Agustin Rossi se mostraron satisfechos y bajaron sus precandidaturas, Daniel Scioli sigue en carrera ¿cómo lo analizás? -Me parece absolutamente legítimo que él quiera hacerlo. Le tengo un gran cariño a Daniel, le tengo mucho respeto y somos amigos más allá de esto. Daniel sabe además que no estaba en mis planes competir con él. -El que salió muy crítico fue Eduardo Duhalde quien dijo que esto era como el cajón de Herminio Iglesias -¿Eso dijo? ¡Qué impactante! No importa, yo le tengo un gran aprecio y creo que la historia le tiene un lugar de privilegio por la forma en que apagó el incendio en el año 2002 y seguramente no tendrá una página por lo que acaba de decir. -¿Quiénes te llamaron para decirte 'Me alegro mucho'? -Me llamaron muchos y la verdad es que creo que muchos me hablaron francamente, honestamente, contentos, con alegría. Gente de la prensa, gente de la política. Hablé con José Luis Gioja hablé con Martín Insaurralde hablé con Katopodis. Los gobernadores salieran casi uno tras otro a explicar que estaba bien que querían acompañar la decisión y celebré verlos a Juan Manzur, celebré verlo a Gustavo Bordet, a Rosana Bertone, a Domingo Peppo de Chaco, a Sergio Casas de La Rioja, a Gerardo Zamora de Santiago del Estero. Todos estos dirigentes no estaban con nosotros y hoy están. A mí todo eso me pone muy contento y me da una gran tranquilidad. Hablando de recomponer ¿qué va a pasar con Sergio Massa? -Tengo muy buen trato con Sergio y le tengo afecto. La decisión es de Sergio, le hemos abierto todas las puertas para que venga, para que participe, para que si quiere unas PASO, venga y tengo el íntimo deseo de que eso ocurra. Nos intercambiamos unos whatsapp pero porque mi teléfono no paraba. Espero poder hablar mañana (por hoy). -¿Y Roberto Lavagna? -Con Lavagna hace muchos años que no hablo. Me da la sensación que ése es un no espacio. El crecimiento de Cristina está directamente relacionado a que la gente está decidiendo si seguir con Macri o generar una oposición. Y la opositora es Cristina, como es una cosa bipartida los espacios del medio desaparecen. Me parece que a Lavagna que es un hombre muy preparado, muy capaz, le va a costar muchísimo poder llegar. -¿Juan Schiaretti podría llegar a estar en este espacio? -Pero quien razonablemente no quiere que el peronismo cordobés no esté con nosotros. -Y... hay varios. -Sería un enorme error político. Schiaretti ganó la elección de manera enorme, una elección que él se ocupó de provincializar, hay muchos votantes de Cristina que lo votaron, básicamente porque es un muy buen gobernador. Tengo amistad con muchos de los cordobeses que han hecho este peronismo cordobecista, hay mucha experiencia, hay mucho para aportar, quién no quisiera que el Gringo y su gente formara parte de este proyecto, representando lo que representan. Me parece que estamos en un tiempo en el que si no nos convencemos que la suma de las partes hacen el todo que necesitamos, vamos a tener un problema. La que mejor lo entendió fue Cristina. Lamento que a otros les cueste entenderlo. Siempre digo que a este espacio de la unidad se viene por convicción o por resignación. -¿La resignación en qué consiste? -Muchos tienen aspiraciones. A mí me decían 'nosotros vamos pero si Cristina no es candidata', Cristina no es candidata pero tiene sus votos. En realidad, lo que querían es que ella abandone sus votos. Yo siempre les decía es como ir a jugar un partido con el Barcelona y decir pero no pongan a Messi, planteaba la necesidad de que aceptaran que no se puede hacer esto sin Cristina. No lo entendieron pero mientras se encerraban en esa discusión, Cristina crecía, crecía. -Aparecen en el campo propio sectores que piensan que Alberto Fernández no expresa toda la firmeza de kirchnerismo, toda la radicalidad de Cristina ¿qué les decís? --Que tengan confianza porque en los grandes postulados no tenemos diferencias. En todo caso yo he sido muy crítico de cosas que ocurrieron en la gestión de Cristina, que ella además creyó que podía ser yo la persona conociendo mis críticas que las sostengo hasta el día de hoy. Me parece que nosotros tenemos que ir buscando síntesis en este espacio. Las lecturas son muchas, están los que hablan que viene una etapa del Nestorismo, los que dicen ganó el kirchnerismo moderado, lo único que tiene que ganar para adelante es el compromiso de sacar adelante las cosas como lo hicimos en el año 2003 con Néstor. Dejar de lado un poco lo dogmático que no necesariamente es cierto. -¿Pensás que la competencia va a ser con Macri? --Si. Creo que están encerrados: si Macri no es candidato, quien lo suceda va a tener que explicarle a todos el fracaso de Macri que no pudo renovar. Pero lo que menos me preocupa es a quién tengo enfrente, lo que más me preocupa es que nosotros sepamos qué es lo que tenemos que hacer. -¿Cómo imaginás la relación con el grupo de comunicación dominante en la Argentina, Clarín, teniendo en cuenta lo que han sido sólo estos últimos cuatro años? -A mí me parece que lo que alguna vez Julio Blanck llamó 'Periodismo de guerra', es algo que en Clarín aún hoy se sigue practicando. Ellos no hablan con Cristina, hace mucho que no hablan conmigo porque desde que estoy cerca de Cristina se enojaron conmigo también. A esta altura parecen esos japoneses que en una isla no se enteraron que la Segunda Guerra terminó. Y la verdad sería bueno que dejen de hacer periodismo de guerra y se ocupen de volver a hacer periodismo. Y ellos ya que tienen esta condición de multimedio dominante tienen la doble obligación de no hacer una cosa así. Confío que poco a poco podamos ir limando asperezas no para que ellos escriban lo que nosotros queremos sino para que entiendan que la Argentina también necesita un cambio de ellos. Alberto Fernández recibe a PáginaI12 en su departamento de Puerto Madero. Luce sereno, tanto que llama la atención. Se concentra en el reportaje, no toma agua ni café, no desvía la mirada hacia el aparato de televisión encendido aunque silenciado. Acepta tranquilo los módicos pedidos de los fotógrafos. Sonríe, contesta como si no pensara, recurso propio de quien está habituado a los reportajes. Mientras cae la noche del sábado asume fuera de micrófono que durmió poco pero no apura la conversación ni la despedida. Se emociona en algún momento, cuando se le pregunta si se emocionó. Para un espectador distraído parecería más un dirigente que analiza la movida de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner que el candidato que nadie esperaba, ni siquiera él mismo. -Parece que el orden de los factores altera el producto ¿no? -Parece que para muchos ha sido así. La realidad ha sido una cosa sorpresiva. Cristina tenía todas las condiciones para llegar a la presidencia y para competir y decidió acompañarme. La verdad que habla muy bien de Cristina. -¿Por qué habla tan bien de Cristina? -No siempre en la historia se dan casos de alguien que puede llegar al poder deje ese lugar en este caso en favor mío. La concibo como un hecho generoso para servir al conjunto. Había muchos motivos para que ella siguiera y prefiere dejarle el lugar a otro porque piensa que puede ser mejor para el proceso colectivo. -¿Lo hubieras hecho en su lugar? -Francamente no lo sé. Tengo siempre un espíritu constructivo, concibo a la política como un acto de construcción permanente, siempre me postergué. No hice nada por ser candidato. Cuando empecé toda mi tarea de tratar de unir las partes, me autoimpuse la idea de no ser candidato para poder hablarle a todos de la importancia de la unidad y que nadie piense que quería ser yo. Había muchos motivos por los cuales Cristina podía pensar en volver. Cristina postergó todo y cuando todos le decían y todos me decían 'esta idea de la Cristina cambiada que vos propones es falsa'. La verdad es que Cristina se cansó de dar pruebas de que hay otra Cristina que no es una Cristina con nuevas convicciones es una Cristina, más madura. Una Cristina a quien las cosas que han ocurrido en los últimos años le fueron templando su espíritu y hoy le permiten tomar distancia muchas veces las decisiones inmediatas y tomar una mejor decisión. No digo que yo haya sido la mejor decisión porque sería muy, muy loco de mi parte. Pero sí digo --como me lo dijo-- que creía que en el tiempo que venía yo, que tenía un mejor diálogo con muchos sectores, podía ayudar más que ella al frente de la fórmula. Si ella me hubiera dicho que la acompañe en la fórmula le hubiera dicho que sí encantado, pero nunca me lo planteó. Me lo planteó en estos términos. -Hace un tiempo decías que sin Cristina no se puede y que con Cristina sola no alcanza que había que buscar algo así como el eslabón perdido entre el peronismo y el kirchnerismo ¿vos sos ese eslabón perdido de alguna forma? -No lo sé, francamente no lo sé. Lo que vi en este año, que fue una de las cosas que me llamó la atención de Cristina, es que es la única política que en el último año ha crecido sostenidamente día a día en las encuestas. Yo no estaba en competencia y yo creo que la selección tiene que ver con que ella pensó que yo podía ser en esta instancia. Para mí es una inmensa tranquilidad que Cristina esté en la fórmula porque Cristina es el centro de la política argentina. Todas estas ideas de sacarla del escenario político me parecieron delirantes porque nada hubiera sido gobernable sin Cristina en el centro de la decisión también. -¿Cuando te reeconstraste con ella? -En diciembre del 2017. Pasaron nueve años sin vernos, casi 10, ese tiempo hizo que el reencuentro haya sido un reencuentro donde recuperamos la amistad que habíamos tenido, el afecto, donde saldamos todo lo que nos cuestionamos, lo que nos permite trabajar con mucha confianza el uno con el otro. Me emocionó mucho, mucho, el ofrecimiento de Cristina. La conocí casi antes que a Néstor y tejí un vínculo de amistad, después el cariño que tuve con Néstor fue inconmensurable. Tanto fue así que los pingüinos me decían que yo era un Cristino. Me pasó lo que le pasa a muchos argentinos, que se pelearon entre amigos porque la política no los ponía de acuerdo. La diferencia es que era una discusión entre una presidente y un jefe de gabinete que eran amigos, pero teníamos los dos esa envergadura institucional. Fue muy cruel lo que nos pasó. Yo no la pasé bien estos casi diez años, pero el reencuentro fue enorme. Todos hicieron la lectura del reencuentro político y nadie hizo la lectura del reencuentro humano. Eso es lo que más valoro y me encantó ayudarla en este tiempo a salir del lugar en la que la estaban poniendo. Hoy (por ayer) volví a hablar con ella después de ver el video y me volví a emocionar y sólo le dije 'Gracias, gracias por la amistad que pudimos recomponer'. -Además del desacomodamiento y la estupefacción del oficialismo, salió Hernán Lombardi a decir que esto era volver a Cámpora al gobierno Perón al poder, lo cual terminó en la dictadura. Después el presidente Macri consideró que la fórmula de ustedes sería volver a la autodestrucción del país... -Lo que Macri dice es pueril porque nada es más destructivo para la Argentina que el macrismo en el poder. Lombardi habla con la superficialidad que hablaba cuando era parte del grupo sushi, no le asigno importancia sinceramente. Ni Cristina es Perón ni yo soy Cámpora y además Cristina lo sabe porque un día renuncié y estuve diez años confrontando políticamente. Lo que a muchos les cuesta entender es que dos personas que se aprecian y se valoran y se respetan un día pueden encontrar un punto de acuerdo para trabajar juntos como trabajaron años antes. Que Cristina me acompañe a mí me da mucha fuerza. Estoy seguro que nada de lo que tenga que hacer va a entrar en contradicción con Cristina, nada porque sé cómo piensa, todo lo demás son fantasmas que van a levantar. Soy el mismo Alberto Fernández que elogiaban cuando yo la cuestionaba a Cristina y que ahora que me acerco a Cristina me han convertido en un demonio para ellos pero no es mi problema. Es un problema de ellos que deben resolver con un psicólogo. -Una vez que Cristina te confirmó, ¿con quién lo hablaste? -Con nadie porque hicimos un pacto de silencio con Cristina y nos dijimos que la cosa muriera en nosotros dos porque esto ocurrió un miércoles a la tarde y la idea de Cristina era hacerlo, como lo hizo, el sábado. Y teníamos que pasar ese jueves y ese viernes en silencio. Fueron dos días larguísimos para ver además donde me sentía muy mal con muchos amigos y muchos compañeros porque me hablaban y yo les tenía que hablar como si nada iba a pasar y estaban pasando cosas, diría Macri. -¿Dudaste? -Yo le contesté en el acto que estaba dispuesto pero le pedí que lo piense, que ella lo pensara. Le dije que estaban dadas todas las condiciones para que ella lo sea. Le dije 'Hicimos un trabajo durante todo este año y medio que te volvió a poner en carrera' y tuvo una respuesta que me gustó mucho, me dijo: 'Es todo ese trabajo que hicimos lo que me da la libertad de hacer lo que estoy haciendo'. Y me dejó un poco sin argumentos pero aún así le dije 'pensalo'. El jueves nos vimos y le pedí que vuelva a pensar y me dijo: 'Ya lo hablamos', como diciendo cuántas veces querés que lo hablemos. Ayer a la noche (por el viernes) me invitó a su casa y me mostró lo que iba a decir. -A partir del anuncio, Felipe Solá y Agustin Rossi se mostraron satisfechos y bajaron sus precandidaturas, Daniel Scioli sigue en carrera ¿cómo lo analizás? -Me parece absolutamente legítimo que él quiera hacerlo. Le tengo un gran cariño a Daniel, le tengo mucho respeto y somos amigos más allá de esto. Daniel sabe además que no estaba en mis planes competir con él. -El que salió muy crítico fue Eduardo Duhalde quien dijo que esto era como el cajón de Herminio Iglesias -¿Eso dijo? ¡Qué impactante! No importa, yo le tengo un gran aprecio y creo que la historia le tiene un lugar de privilegio por la forma en que apagó el incendio en el año 2002 y seguramente no tendrá una página por lo que acaba de decir. -¿Quiénes te llamaron para decirte 'Me alegro mucho'? -Me llamaron muchos y la verdad es que creo que muchos me hablaron francamente, honestamente, contentos, con alegría. Gente de la prensa, gente de la política. Hablé con José Luis Gioja hablé con Martín Insaurralde hablé con Katopodis. Los gobernadores salieran casi uno tras otro a explicar que estaba bien que querían acompañar la decisión y celebré verlos a Juan Manzur, celebré verlo a Gustavo Bordet, a Rosana Bertone, a Domingo Peppo de Chaco, a Sergio Casas de La Rioja, a Gerardo Zamora de Santiago del Estero. Todos estos dirigentes no estaban con nosotros y hoy están. A mí todo eso me pone muy contento y me da una gran tranquilidad. -Hablando de recomponer ¿qué va a pasar con Sergio Massa? -Tengo muy buen trato con Sergio y le tengo afecto. La decisión es de Sergio, le hemos abierto todas las puertas para que venga, para que participe, para que si quiere unas PASO, venga y tengo el íntimo deseo de que eso ocurra. Nos intercambiamos unos whatsapp pero porque mi teléfono no paraba. Espero poder hablar mañana (por hoy). -¿Y Roberto Lavagna? -Con Lavagna hace muchos años que no hablo. Me da la sensación que ése es un no espacio. El crecimiento de Cristina está directamente relacionado a que la gente está decidiendo si seguir con Macri o generar una oposición. Y la opositora es Cristina, como es una cosa bipartida los espacios del medio desaparecen. Me parece que a Lavagna que es un hombre muy preparado, muy capaz, le va a costar muchísimo poder llegar. -¿Juan Schiaretti podría llegar a estar en este espacio? -Pero quien razonablemente no quiere que el peronismo cordobés no esté con nosotros. -Y... hay varios. -Sería un enorme error político. Schiaretti ganó la elección de manera enorme, una elección que él se ocupó de provincializar, hay muchos votantes de Cristina que lo votaron, básicamente porque es un muy buen gobernador. Tengo amistad con muchos de los cordobeses que han hecho este peronismo cordobecista, hay mucha experiencia, hay mucho para aportar, quién no quisiera que el Gringo y su gente formara parte de este proyecto, representando lo que representan. Me parece que estamos en un tiempo en el que si no nos convencemos que la suma de las partes hacen el todo que necesitamos, vamos a tener un problema. La que mejor lo entendió fue Cristina. Lamento que a otros les cueste entenderlo. Siempre digo que a este espacio de la unidad se viene por convicción o por resignación. -¿La resignación en qué consiste? -Muchos tienen aspiraciones. A mí me decían 'nosotros vamos pero si Cristina no es candidata', Cristina no es candidata pero tiene sus votos. En realidad, lo que querían es que ella abandone sus votos. Yo siempre les decía es como ir a jugar un partido con el Barcelona y decir pero no pongan a Messi, planteaba la necesidad de que aceptaran que no se puede hacer esto sin Cristina. No lo entendieron pero mientras se encerraban en esa discusión, Cristina crecía, crecía. -Aparecen en el campo propio sectores que piensan que Alberto Fernández no expresa toda la firmeza de kirchnerismo, toda la radicalidad de Cristina ¿qué les decís? --Que tengan confianza porque en los grandes postulados no tenemos diferencias. En todo caso yo he sido muy crítico de cosas que ocurrieron en la gestión de Cristina, que ella además creyó que podía ser yo la persona conociendo mis críticas que las sostengo hasta el día de hoy. Me parece que nosotros tenemos que ir buscando síntesis en este espacio. Las lecturas son muchas, están los que hablan que viene una etapa del Nestorismo, los que dicen ganó el kirchnerismo moderado, lo único que tiene que ganar para adelante es el compromiso de sacar adelante las cosas como lo hicimos en el año 2003 con Néstor. Dejar de lado un poco lo dogmático que no necesariamente es cierto. -¿Pensás que la competencia va a ser con Macri? --Si. Creo que están encerrados: si Macri no es candidato, quien lo suceda va a tener que explicarle a todos el fracaso de Macri que no pudo renovar. Pero lo que menos me preocupa es a quién tengo enfrente, lo que más me preocupa es que nosotros sepamos qué es lo que tenemos que hacer. -¿Cómo imaginás la relación con el grupo de comunicación dominante en la Argentina, Clarín, teniendo en cuenta lo que han sido sólo estos últimos cuatro años? -A mí me parece que lo que alguna vez Julio Blanck llamó 'Periodismo de guerra', es algo que en Clarín aún hoy se sigue practicando. Ellos no hablan con Cristina, hace mucho que no hablan conmigo porque desde que estoy cerca de Cristina se enojaron conmigo también. A esta altura parecen esos japoneses que en una isla no se enteraron que la Segunda Guerra terminó. Y la verdad sería bueno que dejen de hacer periodismo de guerra y se ocupen de volver a hacer periodismo. Y ellos ya que tienen esta condición de multimedio dominante tienen la doble obligación de no hacer una cosa así. Confío que poco a poco podamos ir limando asperezas no para que ellos escriban lo que nosotros queremos sino para que entiendan que la Argentina también necesita un cambio de ellos. -¿Te llamó Héctor Magnetto? -Yo con Magnetto no hablo desde el día que renuncié como jefe de Gabinete. Todo lo demás es una fantasía. Si me llamara, hablaría y le diría lo que les estoy diciendo a ustedes. Aspiro a que todos entendamos que el tiempo que se avecina tiene que ser distinto. Hay que parar la locura que se sembró en estos años

1257 días después de Cristina

1257 d.C. Cristina vice Por José Pablo Feinmann Desde la Feria del Libro que CFK se presenta con temple moderado. La etapa superior de esa moderación la entregó en la mañana del sábado 18 cuando anunció que se bajaba de la candidatura a la presidencia. Es un renunciamiento patriótico. Bien le cabe la frase de Evita cuando renunció a la vicepresidencia: “Renuncio a los honores, no a la lucha”. Evita tuvo muchas presiones en contra: los militares y la Iglesia sobre todo. Cristina también tiene muchas presiones. Este martes 21 llegarán a su máxima expresión cuando el gobierno y su justicia adicta la sienten en el banquillo de los acusados. No lograrán disminuirla. Al contrario. El destino de Cristina durante estos años se parece al del Perón del exilio. Se dijeron las cosas más horribles sobre él. Sólo sirvieron para enaltecer y mantener vivo su recuerdo en el corazón de las masas. Hasta se dijo que volvería en un avión negro. Era el símbolo de lo prohibido, lo negado, lo que se margina del ámbito constitucional. De Cristina se han dicho también todo tipo de injurias. Sobre todo que robó. Inútil. Como dijo Eze Guazzora: “Yo voto a la chorra, porque me robó el corazón”. Lo mismo que las masas peronistas cuando los opositores dijeron que Perón era afeminado y se acostaba con el boxeador Archie Moore. “Puto y maricón, queremos a Perón” se coreaba en las canchas de fútbol. La injuria contra los políticos populares los agranda en el corazón del pueblo. El templado discurso de la Feria tuvo sus puntos ríspidos. Fue rara y hasta sorprendente la mención admirativa a José Ber Gelbard. A quien Cristina señaló como su ministro de economía predilecto. Gelbard merecía ser reivindicado. Pero hacerlo es toda una apuesta. El establishment lo odia. Fundador de Confederación General Económica durante los cincuenta, defensor a ultranza del mercado interno y de la pequeña y mediana industria, comunista, pro cubano, judío, nada tiene para atraer a la derecha. No obstante, Perón lo nombra ministro de economía en su breve y desangelada tercera presidencia. La otra pata que tiene es el dirigente sindical José Ignacio Rucci, asesinado poco después en un acto irracional y absurdo que se atribuye Montoneros: “Fuimos nosotros”, le informan a una militancia sorprendida. Que, sin embargo, había voceado la consigna “Rucci traidor, a vos te va a pasar lo que le pasó a Vandor”. Perón resuelve empezar con el escarmiento. Era la otra cara del Pacto Social. Que quedó en manos de López Rega, el comisario Alberto Villar y la infausta Isabelita. Pero era un buen momento para un Pacto Social. Se dicta la Ley de Contratos de Trabajo y se lanza el Plan Trienal. A este Perón se remite Cristina. Se trata de un capitalismo humanizado. De una expresión periférica del keynesianismo. Roosevelt, inspirado en las ideas de Keynes, sacó a EE.UU. de la crisis del 29 aumentando la capacidad de consumo y la producción industrial. Es la mejor cara del capitalismo. Aquí la propone Cristina, seguramente con el buen asesoramiento de Axel Kiciloff. A Perón no le resultó. Se desgastó en liquidar a los gobernadores adictos a la JP. Luego respondió a sus insultos en la desdichada plaza del 1º de mayo de 1974. Los Montoneros gritaban: “Vea, vea, vea, qué flor de pelotudos, votamos a una muerta, a una puta y a un cornudo”. Perón les dijo: “Imberbes, estúpidos, mercenarios, que han visto caer a sus dirigentes sindicales sin que aún haya tronado el escarmiento”. Todos cometían errores. Perón los echa y los montoneros se van de la plaza al grito de: “Aserrín, aserrán, es el pueblo que se va”. El 12 de junio Perón da dos últimos discursos, uno en el Congreso, otro desde el balcón de la Casa Rosada. Son muy buenos. Los montoneros, por los barrios, vocean: “Qué pasa, qué pasa, general, llenó toda la plaza y no nos mandó a avisar”. De esta etapa incierta Cristina rescata el Pacto Social y la defensa del mercado interno y de la industria nacional de Gelbard. Es todo un programa. Ahora ha resuelto que lo aplicará con Alberto Fernández de presidente y ella de vice. El anuncio sorprendió a todos. Alberto Fernández es un dialoguista, un creador de consensos ajeno a los antagonismos virulentos. Nadie podrá decir que él es Venezuela. Y en cuanto a los videos que se pasan mostrándolo en sus críticas del pasado a Cristina, tienen poca importancia. La coyuntura ha cambiado y la gente inteligente en política sabe abandonar viejos rencores en coyunturas nuevas. Y, sin duda, graves. Ojalá les vaya bien.

1256 días después de Cristina

1256 d.C. Elecciones 2019: Cristina Kirchner anunció que será candidata a vice de Alberto Fernández La ex presidente anunció que hará en las Elecciones 2019 con un video en las redes sociales. A través de sus redes sociales, la senadora nacional Cristina Kirchner anunció que no será candidata a presidenta y que le pidió a Alberto Fernández que encabece la fórmula con ella como postulante a vicepresidenta. Con un video de más de 12 minutos, donde analiza la crisis del país y apunta hacia una construcción colectivo contra el egoísmo, la ex presidenta aseguró que su decisión es "una contribución a la construcción de un país distinto" que la toma como "una inmensa responsabilidad ante la historia". "Le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula que integraremos juntos, él como candidato a Presidente y yo como candidata a vice", reveló CFK. En el video, Cristina señala que "nunca" la desvelaron los cargos políticos porque pertenece a una a "una generación que no buscaba un lugar en las listas, sino un lugar en la historia", sin embargo, señaló que esos cargos "también son herramientas para llevar adelante los ideales, las convicciones, las utopías". "Después de haber sido dos veces presidenta de este país y de haber ocupado distintos cargos legislativos, siempre por voluntad popular expresada en las urnas, sigo más convencida que nunca que la expectativa o la ambición personal tienen que estar subordinadas al interés general", resaltó. En cuanto a la crítica situación del país, Cristina sostuvo que "estamos viviendo hoy los argentinos y las argentinas, son realmente dramáticos". "El apabullante e innecesario, endeudamiento del país, empieza a mostrar en este presente los primeros síntomas de una realidad que será muy difícil de revertir… Sobre todo si anteponemos los nombres y las ubicaciones personales al desafío de construir una coalición electoral", enfatizó. Y agregó: "Esta fórmula que proponemos, estoy convencida que es la que mejor expresa lo que en este momento de la Argentina se necesita para convocar a los más amplios sectores sociales y políticos, y económicos también, no sólo para ganar una elección, sino para gobernar" En esa línea, la senadora apuntó que los dirigentes deben "de lado las ambiciones y vanidades personales", y que ella está "dispuesta a aportar desde el lugar que pueda ser más útil". "No se trata de volver al pasado ni de repetir lo que hicimos del 2003 al 2015 -y de lo que más allá de aciertos, críticas o errores nos sentimos muy orgullosos-, pero el mundo es distinto y nosotros también", aclaró. Al tiempo que consideró: "Mi decisión es una contribución a la construcción de un país distinto, que la tomo como una inmensa responsabilidad frente a la historia". "Quiero ser yo la primera en ejercer el acto de responsabilidad ciudadana… Dejando de lado ambiciones o vanidades personales, asumo con gran compromiso y responsabilidad este nuevo desafío, con el convencimiento absoluto que es lo mejor para nuestro pueblo y nuestra Argentina", remarcó. Y concluyó: "Reconstruir, entonces, un país para todos y todas debe ser no sólo nuestro sueño, sino nuestro objetivo. Los quiero mucho a todos y todas. Cuídense mucho".

1255 días después de Cristina

1255 d.C. Elecciones 2019: una encuesta pone a Cristina Kirchner 15 puntos arriba de Macri con Lavagna de candidato La ex presidenta suma 33% y el mandatario apenas 18%. A la suma de los candidatos peronistas los ubican segundo, arriba de Macri. A poco más de un mes de la confirmación de las candidaturas, una encuesta ubicó a Cristina Kirchner muy por encima de Mauricio Macri, con 15 puntos de diferencia. Así lo reveló un estudio de Taquion, donde la ex presidenta suma 33% y el mandatario apenas 18%. En tanto, la suma de los candidatos peronistas no K se ubican en segundo lugar, arriba del líder de la alianza gobernante. Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Roberto Lavagna suman, en conjunto, un 28.9%, superando por diez puntos a Macri. El estudio fue realizado del 7 de mayo al 8 de mayo en territorio nacional y el tamaño de la muestra fue de 1260 casos efectivos.

jueves, 16 de mayo de 2019

1254 dias despues de Cristina

1254 d. C. En medio de fuertes presiones del Gobierno, la Corte Suprema confirmó que el juicio contra Cristina Kirchner arranca el martes Tras la embestida mediática del gobierno, el titular del TOF 2, Jorge Gorini, señaló que el comienzo del proceso dependerá del momento en que los jueces supremos se lo devuelvan. La Corte Suprema confirmó en un comunicado que el juicio contra Cristina arrancará el próximo martes. Aseguraron que el pedido del expediente para analizar los recursos no interrumpe las audiencias y, de esta manera, transparentaron los tiempos judiciales puestos en duda por el oficialismo en los últimos días. La aclaración del tribunal supremo aparece luego de los sucesivos ataques del gobierno y el aparato mediático oficialista, quienes deslizaron una maniobra del kirchnerismo para retrasar el juicio. El presidente del Tribunal Oral Federal 2, Jorge Gorini, fue el primero en asegurar que "no fue suspendido" el juicio por irregularidades en la obra pública contra la ex mandataria Cristina Kirchner y que el expediente pasó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. "El juicio hasta el día de hoy (miércoles) se mantiene. Tiene fecha de inicio para el martes 21 de mayo, fecha que todavía no fue suspendida. El juicio no fue suspendido", manifestó el magistrado. De esta forma, el tribunal que preside el juez Jorge Gorini cumplirá con el pedido realizado el martes por el máximo tribunal del país, que solicitó el expediente para resolver los planteos realizados por las partes. En diálogo con Radio La Red, Gorini añadió: "El requerimiento de la Corte de elevación de la causa principal es en términos de urgencia con lo cual también entiendo que con carácter de urgencia se va a extender al tratamiento de las cuestiones para lo cual la Corte ha requerido la causa".

miércoles, 15 de mayo de 2019

1253 días después de Cristina

1253 d.C. La audiencia iba a iniciarse el 21 de mayo La Corte retrasa el juicio a CFK por la obra pública El máximo tribunal, por cuatro votos contra uno, reclamó que se le envíe todo el expediente para analizar un pedido de la defensa de la ex presidenta. Esta decisión provocará una demora en el inicio del juicio por la causa conocida como "Vialidad". Los especialistas que trabajan en el peritaje de las obras estiman que culminarán en agosto. Por Irina Hauser y Raúl Kollmann La Corte Suprema de Justicia frenó anoche, por cuatro votos a uno, el juicio por la obra pública que se iba a iniciar la semana próxima, el 21 de mayo, contra Cristina Fernández de Kirchner, Lázaro Báez, Julio De Vido y otros imputados. El único que votó en contra fue el presidente Carlos Rosenkranz, quien otra vez quedó solo. El máximo tribunal le pidió al Tribunal Oral número 2 que le envíe todo el expediente para analizar “una privación de justicia” planteada por el abogado de la ex presidenta, Carlos Alberto Beraldi. El letrado había pedido la realización de pruebas elementales como una pericia sobre las obras cuestionadas. En total son 51, pero el TOF 2 sólo admitió que se haga sobre cinco obras y el trabajo ni siquiera está terminado. Los especialistas calculan que finalizarán la evaluación de las cinco obras recién en agosto, lo que tornaba descabellada la iniciación del juicio en mayo. Al tener que mandarle la causa a la Corte, el tribunal no podrá iniciar el juicio y la lógica indica que los cortesanos ordenarán las cosas para que el proceso se inicie como corresponde cuando estén las pruebas realizadas. Fuentes del TOF 2 le dijeron a este diario que la decisión les parece razonable. “Peor es arrancar y que después nos afecten las nulidades”, sostuvieron. La base de la causa de la obra pública fue una gravísima manipulación concretada al inicio del expediente. Javier Iguacel, uno de los funcionarios más antikirchneristas del gobierno de Mauricio Macri fue designado al frente de Vialidad el 15 de enero de 2016. Al día siguiente ordenó una auditoría sólo sobre las obras viales de Santa Cruz. No le importaron los demás 23 distritos, su objetivo era ir contra el kirchnerismo. A cargo de la auditoría quedaron dos ingenieros y un contador que presentaron sus conclusiones tres meses después. El estudio resultó favorable a Lázaro Báez y a la administración kirchnerista ya que se dictaminó que no hubo obras pagadas y no realizadas, las que se hicieron estaban bien hechas, no pudieron determinar sobreprecios y los atrasos resultaron los habituales de todas las constructoras, en muchos casos por razones ajenas a las empresas. Uno de los ingenieros declaró que la diferencia entre lo pagado y lo realizado no alcanzó al 0,1 por ciento. Pese a todo, Iguacel se lanzó a hacer la denuncia y fue acompañado por los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. Como la auditoría hizo naufragar buena parte de las acusaciones, los fiscales y el juez Julián Ercolini se despacharon con estudios en los que no participaron las partes y estimaron sobreprecios para formular la acusación. Y, como quedó claro en la causa de Dolores, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) armó una falsa declaración del arrepentido Leonardo Fariña, diciéndole todo lo que tenía que decir. Fariña no tenía la menor idea de la obra pública por lo que tuvieron que contratar a una abogada para que lo entrenara. En la etapa previa al juicio, los abogados de los imputados pidieron la realización de las pruebas más elementales, entre ellas un peritaje de las obras cuestionadas. Del total de los 81 tramos de rutas que se hicieron en Santa Cruz, el juicio iba a versar sobre 51, que son las que ganó en las licitaciones Lázaro Báez con distintas empresas. Pero de esas 51, el TOF sólo admitió peritar cinco, elegidas con la óptica de que resultaban las más sospechosas. Fue el primer estudio con la participación de todas las partes. En ese proceso, Beraldi siempre insistió en que no se podía arrancar el juicio sin que estuviera listo el peritaje y que, además, debía hacerse sobre la totalidad de las obras. Los peritos que están trabajando en la actualidad calculan que el relevamiento de las cinco obras les llevará hasta julio o agosto, lo que torna delirante el inicio la semana próxima de las audiencias. Con ese planteo, Beraldi llegó a la Corte Suprema y el máximo tribunal le dio la razón, al menos en el sentido de que corresponde estudiar el tema con profundidad. La lógica indica que la Corte indicará la necesidad de cumplir con las pruebas pedidas por las defensas, tanto la de CFK como de Báez, asistido por el abogado Víctor Hortel. “Lo que se estaba por hacer era de gravedad institucional –señaló Beraldi–. Se quería iniciar un juicio, con toda la repercusión del mundo, contra una ex presidenta, respecto de obras en las que ella no tuvo la menor participación. Pero lo central es que no nos admitieron la realización de pruebas elementales. No pedimos algo extraordinario, no pedimos ningún privilegio. Los fiscales Pollicita y Mahiques, éste último puesto por el gobierno, hicieron una instrucción totalmente amañada y hubo una clarísima obstrucción de justicia porque nos impidieron esas pruebas tan sencillas y habituales”. En ámbitos de la Corte Suprema deslizaron que ven con preocupación cómo están llegando a juicio las causas, están poniendo el ojo en el armado de expedientes y las maniobras que se produjeron. En fuentes del TOF 2 vieron la cuestión con mucha calma.”Peor hubiera sido arrancar, hacer audiencias y después encontrarnos con nulidades”, reflexionaron.